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Editorial

 

MEGADETH RISK

Pocas veces una banda alcanza una personalidad tan característica como Megadeth, y esto se debe, claro está, al "muy particular" temperamento de ese talento llamado Dave Mustaine, quien junto a su socio histórico Dave Ellefson ha logrado imprimirle a esta agrupación un sello propio que la ha mantenido en la consideración popular por casi dos décadas y como referente de un movimiento musical donde la brillantez no es moneda corriente. Si algo estaba claro desde la edición de "Cryptic Writings" era que  - a mi juicio en forma correcta - se evidenciaba la necesidad de un cambio, que en ese disco se plasmaba en un sonido remozado, mas dinámico y mas fresco, y que en "Risk" se cristaliza a partir de una concepción abierta a la experimentación sin complejo alguno.

Ahora bien, ustedes estarán preguntándose que hace este tipo comentando un disco que ya hace mas de dos años apareció por las bateas. Y la respuesta la tiene en verdad el propio Dave, quien no ha perdido oportunidad meses atrás, mientras promocionaba su nuevo trabajo, de defenestrar a "Risk" en cuanta entrevista concediera. 
Permítanme decirles que esto tiene sin duda un trasfondo promocional, ya que el novel "The world needs a hero" retoma la vieja senda de antiguos trabajos como "Rust in peace". Es el propio "Colorado" quien se encarga, en una entrevista que viene en formato de video para PC junto a "Risk", de comentar en compañía del productor Dann Huff las virtudes de explorar nuevos horizontes musicales. ¡Te agarramos, hombre de Arizona!.

Doce temas componen este CD que alcanza una extensión de casi 50 minutos. Comenzamos con Insomnia, y de movida nos sorprende con unos violines como antesala de un riff arabesco. Una canción moderna y con guitarras muy sintetizadas.
Prince of darkness es el track mas extenso, justamente oscura es la introducción, un Mustaine en su propia salsa, entre cantando y hablando con ese cinismo que ya es marca registrada. Quizas sea este el tema que mas nos remite al clásico Megadeth.
Enter the arena es una especie de preámbulo para el siguiente track, 52 segundos que francamente encuentro inexplicables.
Llegamos a Crush 'em, primer y único corte que alcanzamos a ver y escuchar por estas pampas, y otra vez el sonido modernoso y sampleado arremete contra nosotros. La canción va en un increscendo interesante, haciendo inevitable que tarareemos esos coros que desembocan en un grito casi de guerra.
Breadline se nos presenta muy pop, y sin embargo agrada su melodía, cortesía de la versatilidad de Marty Friedman, con un Mustaine inéditamente cadencioso.
The doctor is calling nace, crece se desarrolla y muere en un tempo lento, una atmósfera densa y monolítica, donde no faltan unas lúgubres campanadas que nos recuerdan al mas oscuro Black Sabbath. Aburre.
I'll be there es un medio tiempo muy melódico, por momentos atmosférico gracias a Marty otra vez, que inevitablemente arriva a un coro que adivinamos sin mucho esfuerzo en cuanto a su letra: "I'll be there for you", entona Dave, y una vez mas logra cautivarme con una línea melódica pegadiza.
Wanderlust arranca depresivo y repentinamente florece con las voces en un tono alto que sube y baja hasta que hacia el final se acelera el ritmo dandole al tema ese punch necesario para que no decaiga. Me encantó esta canción.
Ecstasy. Me cambiaron el CD? Que pasó? Esto es Megadeth? Inmediatamente me imagino una radio universitaria presentando algún clon de REM, aunque luego las guitarras se vuelven algo mas corrosivas, y una vez mas, cuando estoy a punto de gritar a los cuatro vientos que el Colorado se volvió puto definitivamente, aparece una vuelta de tuerca y un coro que me cautivan de forma irrefrenable.
Seven es un rock'n'roll muy setentero, barnizado con toques a lo Heuy Lewis & The News. Sin dudas un cover, pienso. Corro en busca del booklet y me encuentro con la enésima sorpresa de este disco: Mustaine/Ellefson, sentencia el epígrafe. Lo mas extraño de todo es que lo lógico sería pensar que esta canción está completamente fuera de contexto dentro de semejante disco, pero no. No me pregunten por qué, pero encaja en el todo. Un misterio sin vueltas.
Time: The beginning. La pieza maestra de esta producción. Una balada muy melancólica pero nada melosa, con una profundidad increíble. Nos envuelve en un clima de ensueño.
Time: The end. La continuación oscura y apocalíptica del anterior track. El mal que llega y se posa sobre el bien, y juntos se debaten en una lucha sutil pero encarnizada, que justo cuando nos maravillamos ante el solo glorioso de Friedman culmina casi abruptamente.

¿Ya está? Si, ya terminó. La pregunta que me lleva a otra pregunta. ¿Cuanto hacía que no escuchabas un disco y al llegar al final deseabas desesperadamente que continuara?.

El arte de tapa, el diseño gráfico y el plus de la entrevista en formato CDrom mechada con imágenes del gato y el ratón del artwork complementan a la perfección esta obra arriesgada, inteligente y soberbia que por algún motivo fue despreciada e ignorada en igual medida por público masivo, fans tradicionales  y por el propio líder y alma mater de la banda.

Una obra para mentes abiertas y oídos atentos, que de seguro, como suele pasar, algún día será reivindicada públicamente. Vaya desde aquí nuestro humilde puntapié inicial.

Sinito

 

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Última modificación: 29 de Noviembre de 2001